Trenes para Chile 2050 · Política ferroviaria

Objetivos de la
política ferroviaria

La visión ferroviaria nacional al 2050 consiste en desarrollar un sistema ferroviario moderno, integrado y resiliente que actúe como eje estructurante del transporte público y de la cadena logística nacional, especialmente en aquellas zonas donde presenta ventajas importantes respecto de otros modos.

3 años
cambios regulatorios
 
5 años
planes integrales implementados
 
2050
visión ferroviaria nacional

Objetivo de la política

Gobernanza moderna
en plazos concretos

Realizar los cambios regulatorios en un periodo máximo de 3 años e implementar los planes integrales en un periodo máximo de 5 años para un nuevo esquema de gobernanza del Estado en materia ferroviaria y de movilidad en Chile, mediante la implementación de una arquitectura institucional moderna, un marco legal actualizado y coherente, y procedimientos e instrumentos de planificación integrados, que permitan coordinar eficazmente a los actores públicos y privados y viabilizar el cumplimiento de la visión ferroviaria nacional al 2050.

3
años máximo
Para realizar los cambios regulatorios y actualizar el marco legal ferroviario
5
años máximo
Para implementar los planes integrales del nuevo esquema de gobernanza
2050
visión nacional
Sistema ferroviario moderno, integrado y resiliente como eje del transporte y la logística

Ferrocarril de carga

Objetivos para el
transporte de carga

Mapa del corredor ferroviario central Chile con actividades productivas por región: Valparaíso, Santiago, Rancagua, Talca, Chillán, Concepción

Alcance del corredor ferroviario central mixto y actividades productivas por región. Fuente: Fabián Figueroa, 2026.

  •  

    Alrededor del 50% de las cargas brutas circuladas en toneladas kilómetro (ton/km) se traslade en medios de alta eficiencia, donde se incluye el ferrocarril de carga y el cabotaje marítimo. Valores similares a Estados Unidos (~50%), inferior a Europa (~75%) y levemente superior a Japón (~49%).

  •  

    Alcanzar una partición modal mínima del 30% de las cargas netas totales transferidas (toneladas) en a lo menos todos los puertos estatales —deseable también en puertos privados.

  •  

    Desarrollar el transporte combinado como eje del sistema ferroviario de carga en Chile, incrementando su participación sobre el total del transporte terrestre en niveles similares a las economías avanzadas (Estados Unidos, Japón, India y Europa: 3–10%), con el propósito de duplicar su volumen en el largo plazo mediante inversiones en infraestructura intermodal, digitalización e interoperabilidad.

  •  

    Garantizar la operación de servicios de carga competitivos mediante la mejora de los actuales corredores en el norte, centro y sur del país; acuerdos público-privados para nuevos desvíos y ramales de conexión, estaciones para armado y maniobras, y centros logísticos para el consolidado e intermodalidad.

  •  

    Desde Chile, impulsar una cartera de corredores ferroviarios internacionales multimodales, habilitando al menos dos conexiones 100% ferroviarias internacionales de alto estándar al 2050, condicionado a los acuerdos y mecanismos de financiamiento multilateral que permitan concretarlos.

Ferrocarril de pasajeros

Objetivos para el
transporte de pasajeros

  •  

    Alcanzar una partición modal igual o superior al 16% del ferrocarril urbano (Tranvía, Metro y/o Funicular) y del ferrocarril suburbano en el transporte público de las capitales regionales con más de 400 mil habitantes: Antofagasta, La Serena-Coquimbo, Gran Valparaíso, Gran Concepción y Gran Temuco. Deseable también para ciudades entre 200.000 y 400.000 habitantes como Arica, Iquique, Calama, Rancagua, Talca, Chillán, Los Ángeles y Puerto Montt.

  •  

    Alcanzar en el Gran Santiago una partición modal superior al promedio mundial para el ferrocarril urbano y suburbano combinados, alcanzando de forma deseable valores cercanos al 30% —similar a ciudades de alta multimodalidad ferroviaria como París, Berlín y Praga.

  •  

    Materializar un corredor de alto estándar de al menos ~600 km entre Valparaíso, Santiago, Rancagua, Talca, Chillán y Concepción —donde hoy se concentra el 75% de la población nacional— para implementar servicios ferroviarios interurbanos y regionales regulares y permanentes entre las capitales, como también servicios de transporte de carga (tráfico mixto y/o segregado). Deseable su extensión hacia Temuco y/o La Serena-Coquimbo, y materializar un corredor similar entre Antofagasta y Calama.

  •  

    Estudiar e implementar la alta velocidad al 2050 en el corredor Valparaíso–Santiago–Concepción, de manera que los servicios interurbanos alcancen particiones modales de al menos un 30% (similar al corredor noreste de EEUU, Boston–Washington) e idealmente cercanas al 50% (inferior aún a España, Francia, Italia, Alemania, Corea del Sur o Japón).

Gráfico de partición modal entre automóvil, tren de alta velocidad y avión según distancia del viaje en kilómetros

Metodología para determinar la velocidad de diseño óptima en una línea de alta velocidad. Fuente: Fundación de Ferrocarriles Españoles, Ignacio González Franco, 2017.

El corredor Valparaíso–Concepción tiene buenos resultados en su desarrollo y operación como condición para avanzar hacia extensiones a Temuco, La Serena-Coquimbo y otras ciudades intermedias. La red crece desde el éxito del eje central.

Objetivos transversales

Seguridad, energía
e inversión

Seguridad y energía

Apoyar activamente en la disminución de las tasas de accidentes en un 30% al año 2030, contribuyendo a que el sistema de transporte en su conjunto sea más seguro para usuarios y terceros.

Aportar activamente en la disminución de la demanda energética del transporte en un 25% al 2035, considerando que el transporte es responsable del 23% de las emisiones globales de CO₂. El ferrocarril electrificado con energía renovable es el instrumento más eficiente para lograrlo.

Inversión en infraestructura

La visión 2050 implica incrementar la inversión en infraestructura en general, llegando a valores superiores al 4% del PIB, deseable un 6,5% del PIB.

Respecto al ferrocarril específicamente, pasar de un 4% a un 16% o más del total de lo que se invierte en infraestructura, y en términos del PIB pasar de un 0,06% a un 0,10% e incluso 0,40% del PIB, llegando a valores estándar de países OCDE como Australia y Corea del Sur.

De esta manera, fortalecer la conectividad urbana, regional, interurbana e internacional, y contribuir así al desarrollo de Chile y mejorar la calidad de vida de las personas.

−30%
accidentes al 2030
Reducción de la tasa de accidentes en el sistema de transporte nacional
−25%
demanda energética al 2035
El transporte representa el 23% de las emisiones globales de CO₂
16%
inversión ferroviaria
Del total invertido en infraestructura. Hoy es solo el 4%. Meta OCDE: 0,4% del PIB
6,5%
del PIB en infraestructura
Inversión total deseable en infraestructura para Chile al 2050. Hoy se invierte menos del 4%
Referencia internacional: Australia y Corea del Sur invierten el 0,4% del PIB en infraestructura ferroviaria. Chile hoy invierte apenas el 0,06% del PIB. Alcanzar ese estándar es la condición para competir en el siglo XXI como economía desarrollada.

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